Tal vez haya llegado la hora de decir que
“el secreto “de una buena vida es burlarse de la felicidad:
No buscarla nunca como tal, darle la bienvenida sin preguntarse si es merecida o si contribuye a la edificación del género humano.
No retenerla, no lamentar su pérdida, dejar que siga siendo impredecible, que surja en mitad de un día corriente o que no haga su aparición en las situaciones grandiosas.
En resumen, considerarla secundaria siempre y en cualquier parte, porque sólo llega a propósito de otra cosa.
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La Teacher
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